lunes 9 de junio de 2008

LA VIDA ES PERRA O EL SOLILOQUIO DE LA MUJER RATA


Joan Fernàndez

Le destin charmé suit tes jupons comme un chien"[1]
Charles Baudelaire


Mentiría si no dijera que lo sé, que la vida es un círculo cerrado, que todos llevamos un fantasma delante al que no queremos ver y que arrastramos un cadáver putrefacto, que no podemos rematar, como si fuera un perrito faldero... Cada día nos levantamos con la promesa del Más Allá, pero estamos ciegos como ratas, porque ni siquiera vemos el Más Acá: la muerte incipiente del espíritu de nuestro ancestro, el perro lobo, que todos poseemos y que por las noches aún aúlla. La vida es perra, el Destino, viejo desafortunado vendecupones, nos engaña... Canta los números de la suerte, como si alguien pudiera escapar de la muerte: el dos, el ocho, el cinco... Si el único paso sensato es la línea recta, por qué reptamos en círculo según lo viva que esté nuestra carroña colgante y la fuerza telúrica que ésta tenga... ¡Aleluya! Los seres acomplejados elegimos la animalización y aceptamos el uniforme. ¡Aleluya! Benditas sean las cloacas que inundan las superficies. ¡Aleluya! Estamos desarmados a la espera de que funcione la cadena de montaje. “Yo soy mi propio destino”, gritó aquél antes de que lo estamparan contra la reja de la alcantarilla. “Yo hago mi propia suerte”, juró la mujer que arrastraba, sin darse cuenta, tres perros... Nos vigilan, el Destino está ciego pero tiene mil cómplices con ojos y trescientos fusiles apuntando (como si de “un tiro al blanco” de una vulgar Fiesta Mayor de pueblo se tratase) a nuestra alma colectiva.

[1] “Como un perro, el Destino sigue ciego tu falda”.

Texto e ilustración pertenecientes al libro Hedonia autoeditado conjuntamente con Joan Fernàndez en el año 2006 y publicado por elguantenegro.


2 comentarios:

MBI dijo...

????????????????
¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿
¡¡¡¡¡¡¡¡
!!!!!!!!!!!
Más explícita, no puedo ser.

fire dijo...

tienes un blog estupendo...con contenidos profundos..
te felicito amiga..
me dejastes pensando con todo cuanto lei...
un beso