viernes 14 de enero de 2011

Mi parto


Hace tiempo que quiero y no puedo escribir la historia de mi parto, lo estoy haciendo a mano como en los viejos tiempos, y en el mismo diario que escribí para Zambra durante el embarazo porque creo que este relato le pertenece por derecho propio. Llegar hasta aquí no ha sido fácil, muchos meses de trabajo interno han sido necesarios pero hoy las lágrimas me ahogan y creo necesario dejarlas fluir.

Mi parto son muchos partos, lo he analizado lógicamente, lo he revivido en lo oscuro, lo he soñado como pesadilla, como curación… mi parto son muchos partos porque yo soy muchos yoes y cada vez es uno el que recuerda. Si hay un momento en la vida de una mujer que puede provocar ambivalencia ese es el parto, el acto supremo de Creación para una mujer artista como soy yo.

Mi parto ha sido el momento más hermoso de mi vida y también el más duro, ha sido un parto natural y un parto medicalizado, ha sido lo más íntimo y lo más ultrajante. A veces creo que fueron dos partos en uno, a veces pienso que mil.

Todo empezó con un maravilloso encuentro sexual, unas horas después comenzaron los tres días íntimos de preparto en casa, en mi barrio, durmiendo cada 7 minutos entre contracción y contracción, sola cuando lo necesitaba y dulcemente acompañada. Zambra se había decidido salir y yo estaba preparada. Jamás me he sentido tan entera, tan capaz, tan tranquila, escuchaba la música escogida, me alimentaba, intentaba descansar y danzaba a la luz de las velas. El cuarto día las contracciones se hicieron más seguidas, eché a mi hermana y a mi madre de casa, y mi pareja y yo nos quedamos a solas él echando cabezaditas y apuntando contracciones, yo relajada, acompañando el dolor, agarrándome donde podía cuando llegaba una contracción y después dejándola ir. Tras seis horas, la última con contracciones cada 4 minutos, decidimos ir al hospital, que no estaba nada cerca nos vestimos con calma, una última foto y a por la maleta de Zambra que llevaba tres meses preparada porque la nena podía haber sido prematura, aunque llegó puntual a sólo tres días de la fecha de parto prevista.

Pasé las seis horas siguientes en la sala 5 de dilatación del hospital Sant Pau: música y ropa traídas de casa, mordedores, zumos y agua de extranjis, una vía con un tapón que me molestaba, los monitores que te dejan moverte puestos más de lo que hubiera querido, les pedía que me los quitaran y ellas que un ratito y otra vez, horas colgada de mi pareja, con dolor pero feliz, apoyada en un rincón gritando fuerte, moviéndome, intentando abstraerme dentro del dolor… mucho frío, demasiado (es la sala de dilatación con ducha pero está al lado del quirófano y tiene temperatuta fija de 18 grados, craso error), matronas que entran pero que no molestan demasiado, me niego a los tactos innecesarios varias veces, se respeta mi decisión de parto natural y mi plan de parto hasta las 7 de la mañana cuando les entran las prisas: llevaba seis horas allí y sólo había dilatado un centímetro más que en casa (total sólo 4 cm), según ellas la dilatación estaba parada y yo debía parir en x horas. Hablo e intento razonar con ellas, les pido esperar pero la cosa no mejora, un par de horas después al final accedo a romperme la bolsa, no me gustó el ir contra reloj, hacía tres horas que me insistían en la oxitocina y en la epidural, me sentía presionada y cansada. Las contracciones eran muy dolorosas de 120 pero seguía sin dilatar más, al final me pongo la walking epidural porque sé que si no no podré aguantar la oxitocina de la que ya no me libro, soporto muy mal al guasón del anestesista de turno diciéndome que ahora si que estaba a gustito que no sabía porque nos empeñábamos en sufrir, le miro fríamente y le digo que me ponga poco que no pienso estarme tumbada. Algo se me empieza a romper por dentro, cuando una llega a un parto medicalizado sin saber nada más igual está tranquila, cuando una lleva tiempo preparándose para un parto natural, conoce los riesgos de todo y está informada la cosa no es tan fácil, sabe que es posible que las cosas se compliquen. Dilaté el resto en 2 horas pero de ahí al expulsivo pasaron 5 horas más porque la niña no acababa de bajar, cosa normal.

En el momento del expulsivo me rompí dos veces, en un plano físico me perforó mi hija de un modo distinto al que hubiera querido, salió por el canal de parto, por dónde tenía que salir, pero no me dolió, no me partió en dos, a pesar de no estar paralizada y de poder empujar, no notaba las contracciones, es más, media hora antes de nacer Zambra me entró mucho sueño, casi me estaba durmiendo. Es tan triste para una mujer como yo, ver que el momento más importante de su vida está a punto de ocurrir y una está tan tranquila, no en trance y dolorida, como es natural, que es lo que te hace estar presente... el dolor te mantiene viva en ese momento, lo sabía antes del parto y lo supe entonces y lo eché en falta… es esa ausencia de dolor lo que intento sanar con las sesiones osteopáticas internas, ver que mi hija era la que salía y desterrar la imagen de que me la sacaban.

En un plano emocional me rompí también, hubo un momento en que no me sentí respetada, mi acto privado pasó a ser público, y yo que tanto había deseado intimidad me convertí en materia viva de una clase (algo que yo había pedido expresamente que no ocurriera en el plan de parto pero que no se respetó) y eso me dolió más que todo lo demás, más que la oxitocina, la epidural y las espátulas; casi tanto como la creencia errónea de haberle fallado a mi hija y a mí misma por no haber podido dar a luz con un parto natural. Hoy menos sensible que hace unos meses me doy cuenta de que por desgracia no todo depende de una, de que no era el lugar, ni el personal apropiado, de que no es tampoco todo culpa del hospital, de que este es un mal mayor, un mal social, global: es la ley de la oferta y la demanda, partos medicalizados para mujeres educadas en querer partos medicalizados, mujeres sometidas e instrumentalizadas que dan a luz a futuros cuidadanos también sometidos y que se convertirán en futuros instrumentos, algunas sabemos que hay demasiado poder en una mujer “salvaje”, en un parto natural… pero hay alguien más por ahí arriba, un hombre, que también lo sabe.

Aquel día me dolió parir enfadada, gritándole al ginecólogo una y otra vez que dejara de dar clase… me dolió la rabia… hoy sé que es mejor que parir resignada, me dolió sentirme impotente pero hablé y eso me dio potencia, me dolió que mi hija pasara a un plano paralelo en un momento crucial mientras me zurcían a 4 manos una cicatriz que no quedó muy bien y ha dejado sus secuelas, pero ahora sé que insulté y que mientras acariciaba con una mano,a mi hija puesta sobre el pecho, a gritos me defendí y que lo hice también por ella.

Si de algo puede estar orgullosa mi hija, aunque su parto no fue tan hermoso como yo hubiera querido, es de que su madre dio a luz protestando (como ha hecho siempre), quejándose por algo que consideraba injusto, reclamando los derechos de ambas, su madre dio a luz de una manera entera y consciente a pesar de la situación, aunque fue instrumentalizada no se convirtió en instrumento, tal vez aquella rabia era la única manera de afirmar que yo estaba todavía allí, que aquel parto era mío, mejor dicho, que aquel parto, a pesar de todo lo ocurrido, Zambra, era nuestro.

15 comentarios:

LILITH dijo...

por cierto la parte del bebé la respetaron toda, no me lo quitaron nunca, ni lo bañaron, las dos veces q lo requirieron un segundo fue mi pareja detrás, estuvo días como en la foto pegadito a mí

doctora queen dijo...

Demoledor Myriam.

Por supuesto que estuviste, eres ante todo una luchadora y de eso no hay ninguna duda. zambra tiene mucha suerte de tenerte como mamá.

te quiero
marta

Tristancio dijo...

Vaya, ahora entiendo tu ausencia. Es un buen motivo para no estar por estos lados: ser madre. Privilegio, que por otra parte, sólo las mujeres tienen... parir.

¿Sabes? He pensado mucho en mi madre mientras leía. Soy el menor de nueve hermanos. Todos nacimos en casa, con una tía o la abuela como partera. Debe ser por eso que la admiro tanto, porque ahora cuesta enterder que parir en esas condiciones es lo natural. (El maremoto de febrero se llevó la habitación que quedaba de la vieja casa donde nací. Ya nadie pare así en el pueblo...

Me alegra volver a saber de ti, de volver a leerte, y de las buenas nuevas.

Un gran abrazo a la familia :)

Miss Morpheus dijo...

La más grande y única de las creaciones...

A pesar de médicos, hospitales, hormonas, etc... nadie, absolutamente nadie se interpone entre una madre y un hijo que está naciendo de sus entrañas.

Para ella solo estabas tú...

Enhorabuena. Me ha alegrado saber de nuevo de ti y más por este motivo.

Enrique dijo...

Hola Lilith,
Yo nunca podré Dar a Luz (más que nada porque soy hombre, si acaso en la próxima reencarnación). Quizás por eso me dedico a trabajar en todo lo referente al desarrollo psicoemocional de bebés y niños. Así por lo menos "vivo" múltiples partos en su vertiente más emotiva. Cuando sé de experiencias como la tuya, además de emocionarme (y cabrearme por cómo se trata el parto en la mayoría de los hospitales), pienso en el bebé. Lo que hoy sabemos es que, independientemente de las formas en que se desarrolle el nacimiento (y no cabe duda que la referencia para un parto saludable, tanto a nivel fisiológico como psicológico es el parto mamífero que pregona Michel Odent), lo que más deja huella en el cerebro del bebé es cómo lo ha vivenciado. El factor más importante para el bebé, tanto en la gestación, como en el nacimiento, como en la crianza posterior, el factor que define la calidad de su experiencia, es el amor. Sea parto natural, sea medicalizado o sea una cesárea (bienvenida si es necesárea), el bebé necesita sentirse amado. Para él, en mayor o menor grado, todo su proceso de nacimiento es muy intenso, tanto a nivel físico como emocional. Una gestación en que el bebé ha percibido el afecto, el cariño, el deseo de tenerlo, el amor de su madre, lleva un equipaje completo de supervivencia para afrontar el parto. Si una vez nacido, no es separado de su madre, se le mima, se le da lactancia, se duerme con él, se le atiende el llanto sin dilación... tiene el mejor de los nacimientos, sean cuales sean las formas en que se haya producido por necesidad fisiológica. Que el bebé sea recibido con amor, piel con piel con su madre, rodeado de afecto y atenciones, le ayudará a superar la experiencia del nacimiento, a sentirse seguro y feliz. Dicho de otra manera, al bebé le importa un pito cómo finalmente ha nacido, sólo quiere y necesita sentirse amado. Tú bebé va sobrado de ello. Un abrazo

socmare dijo...

Me has emocionado mucho, hace poco nació mi sobrino en circunstancias similares conmigo asu lado como doula y antes de eso mi hijo, creo que tenemos que gritar y pedir y hacer, para que finalmente cambien las cosas.
Ser madre es una revolución y estás en ella :). Felicidades por serlo y por esa preciosidad de niña.
Voy a compartir tu relato si ni te importa.
Un abrazo muy fuerte!

LILITH dijo...

claro que puedes compartirlo socmare, estás cosas han de salir a la luz, un abrazo

Rebe dijo...

Me ha gustado mucho tu relato, sobre todo por la parte que cuentas de la protesta. Me imagino en tu situación y me habria revuelto por completo, no hay nada peor que manejar la información y el conocimiento y sentirte vejada y humillada de una manera tan impotente. Mi primer parto fui sin saber y me dejé hacer, en mi segundo parto estube informada y dado que no tenia posibilidades de que me lo respetaran y no querer arriesgarme a volver a pasar por lo mismo decidi tener a Pequeña en casa, sin duda la mejor decisión y experiencia de mi vida.
Lo más importante DISFRUTA de tu bebé.

Ana dijo...

Hola Lilith. Acabo de llegar a tu blog y me ha encantado. Tu testimonio me ha resultado muy emocionante!!!

Si quieres conocerme, visitame en mi blog http://creciendocondavid.blogspot.com/

Saludos,

leslie dijo...

Sigo llorando.
Leslie Power
www.espaciocrianza.cl

Daniparra dijo...

Que pena y que rabia lo que te pasó! Es terrible que el nacimiento dependa tanto del equipo humano del hospital... Acá en Chile se ha tabajado harto en ese tema en los hospitales, para fomentar un parto mas humano, pero aun quedan bruto/as en los servicios de obstetricia :-(

Yasmin dijo...

Hola Lilith. precioso blog y estremecedor relato. Eres una valiente, una mujer fuerte y luchadora y tú hija se va a sentir orgullosa de ello. Enhorabuena por tu reciente maternidad.
Un beso fuerte

Albertina dijo...

Un abrazo. Cómo te entiendo...

Magia y humo dijo...

Hola, buscando una imagen fuerte, en función de color, que nos representara como mujer di con este blog. También soy madre, y no me había sentido tan identificada con otro escrito como con este. Me encanta el arte, así como las múltiples herramientas que nos pone en las manos para expresar nuestro sentir. Quiero exhortarte que sigas escribiendo, tienes arte en la forma que escribes y la pluma, perdón, el teclado, es tu arma de batalla.

susana moo dijo...

Parece que no actualizas mucho,... ¿será que la maternidad te tiene embriagada?
Me encanta el listado de fotos dedicadas a las maestras. Encontrarme ahí a Rosalía y a Anais!

Beso