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miércoles, 18 de febrero de 2009

Y volver a reír


Cotton Club by Michael Ochs

Y volver a reír con las cosas más simples: admirar una a una las increíbles fotos de A Century of Jazz, enciclopedia visual realizada por Roy Carr con una buena selección de fotografías atípicas (una de esas joyas que una compra en el Mercat de Sant Antoni un domingo cualquiera por 5 euros); comer por la calle un delicioso pastel de frambuesa de la pastelería Serra y chuparme los dedos de manera obsesiva; escudriñar desde el escaparate el interior de cada mercería de l’Eixample (lo reconozco buscaba medias de liguero para mi colección) porque sé que en ellas las señoras intercambian sus vidas a la vez que comparan botones; sentirme de nuevo la puta del gánster, y más ahora que a mi maromo ya no le falta ni el sombrero (broad chalk-stripe incluida) cuyo lazo americano he aprendido a hacer gracias a internet, lo mismo que el nudo Windsor de la corbata blanca…
Creo que hoy anduve, por primera vez en muchos días, media hora por la calle sin ningún pinchazo, despegué las manos juntitas de abuela (que son geniales para suavizar dolores y te permiten atropellar al resto de peatones) y dejé que los brazos ondularan libremente a su gusto. Ahora, para intentar paliar tanto atrevimiento y antes de hacer mi aburrida tabla de ejercicios de rehabilitación escuchando a Maceo Parker, he decidido obedecer a mi ergodinámico y ponerme un libro debajo de la nalga izquierda para nivelar la espalda al escribir (el sueño de toda adicta a la literatura); lo único malo es que perdí un buen rato eligiéndolo, al final un libro de textos selectos de Oliverio Girondo, de edición barata, que me trajo de Buenos Aires hace unos años aquel viejo amante que solía robar libros para mí.

domingo, 4 de enero de 2009

Envuelta en plumas





Empecé el año envuelta en plumas. Era un traje negro de raso, de corte retro, sencillo, a excepción de una borla de plumas negras que estaba cosida a su bajo. Llevaba sobre él un corpiño también negro, de pasamanería, muy fino y con corchetes, una delicia… No es que fuera a ninguna fiesta de gala, es que yo estaba de gala, por dentro y por fuera, y aunque suene raro en mi perfeccionismo, llena de un montón de des-propósitos para el 2009.


Ayer me enteré, vía la anfitriona de la cena, que uno de los invitados le había preguntado si yo (la del vestido de plumas) era una persona normal. Fue el mismo día en que una antigua compañera de piso mexicana, muy querida por cierto, me dijo que la nostalgia le ha llevado a encontrar a otra compañera como yo (palabras de ella): poeta, que se levanta con las pilas puestas preparada para una conversación profunda sin apenas desayunar (mueca de "Dios me libre"), se muestra extraña -incluso desaparecida dentro de la casa- o antisocial cuando escribe durante varios días seguidos (mueca de "yo existo"), y que a las ocho de la noche de un día cualquiera ya está con su “albornoz azul” (mueca irónica de "vaya fiestón", mezclada con sonrisa de ternura), dispuesta a sumergirse en el silencio de la lectura o la escritura…

Empecé el año dispuesta a recuperar una a una todas mis máscaras, a volver a mis viajes literarios (en dos semanas parto para Roma), a subirme de nuevo a los escenarios (incluido el de tu estudio, Maga de mi vida), a aullar (en inglés o en castellano, Tinker Bell tú mandas), a volar a Paris, a Santiago o a Venecia de nuevo, a bohemiar (sola solísima o en compañía de mis musas), a mimar a Lilith


sábado, 13 de diciembre de 2008

Porque todo vuelve... José Hierro



Supongo que no te entendieron siempre, corredor de fondo de esta carrera sin retorno que es la poesía. Supongo que les molestaron tus paradas de años, tus estacionamientos indebidos, tu comodidad de conductor que se detiene a su gusto y observa, como fotógrafo de lo cotidiano, desde la cuneta. Supongo que por tu adoración por los clásicos y por hacer la revolución del verbo desde "el amor al verbo", no te consideraron innovador y te apartaron de un zarpazo de Las ínsulas extrañas. Supongo que por ello te homenajearon tarde, al borde de la muerte, cuando ya planeaban la sombra del enfisema, las luces de la meta. Hay tal vez una historia paralela: la del poeta leído y releído que se transmite de generación en generación; la de las salas llenas de jóvenes y viejos ("arrejuntados", apretujados, salvados por las mismas emociones); la de tus pinceles, tus libros dedicados con dibujos, tus plumillas; la de tus lágrimas, porque nunca dejaste de llorar, para delicia nuestra porque no eran de mentira; la del campeón de suma y sigue recitando amarrado a su última tabla: la bombona de oxígeno; la del Hombre en mayúsculas que se sabe cómplice de la realidad; la del pirata bueno octogenario que moría corrigiendo, imaginando versos…
Supongo que les quedaba grande la sencillez…

EL MUERTO
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la yerba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores;
yo querría poner primavera en sus manos.)

¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.

Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.


José Hierro

A una semana del aniversario de tu muerte, gracias de nuevo por la vida

domingo, 30 de noviembre de 2008

Bolsa de agua caliente



A María Alicia G. que acaba de mandarme un poema inspirado en Hedonia desde Buenos Aires, que forma parte de su último libro, gracias mujer hermosa por alegrarme el día y pasear Hedonia por tu ciudad.


A veces una necesita una buena bolsa de agua caliente, especialmente si su compañero de vida y lecho anda de bolos y dicen por la tele (¿por qué vería yo al hombre del tiempo?) que hay una nueva ola de frío polar. A veces, una necesita una buena bolsa de agua caliente que pegarse a los riñones cuando, por avatares de la vida, no está la espalda conocida o el dueño del abrazo mata-insomnios. Otras, como ayer por la noche, después de meterme con mi hombre y la bolsa en la cama, compruebo que el objeto -de golpe innecesario, hasta molesto- permite regresiones al pasado… Hubo, hace mucho tiempo, una bolsa de cuadros rojos que perteneció a mi abuela andaluza- mujer de palmito trenzado en verano y bolsa caliente en invierno, con la que yo de niña adoraba dormir-, después vino Bugs Bunny (Martita la tuya era Silvestre), una muñeca con mi nombre (que no daba calor pero sí reconforte), un gran amor, amantes hermosísimos y efímeros, un bebé negro con alas de plástico, amantes-personaje que duraron toda una eternidad... He soñado algo extraño: con un nuevo programa buscaba a uno de ellos en el ordenador (a mí lado su novia oficial de entonces, mi compañera en el periplo) y obtenía toda la información privilegiada de su vida amorosa. Tuve miedo en el sueño (celosa de mi intimidad) de que alguien pudiera hacer lo mismo con la mía y me pregunté por qué ella y yo, después de tanto tiempo y tanto “amor-odio” mutuo, al ver los resultados teníamos la misma reacción: hastío, indiferencia. Hubo un tiempo en que me gustaba muchísimo dormir sola y las bolsas de agua caliente andaban de paso.

domingo, 23 de noviembre de 2008

literatura




Tal vez desde que abandonaste corazas y algodones es más difícil la literatura. Tal vez desde que te escuchaste en el más ruidoso de los silencios y decidiste asesinar tu ego para poder llevar una conversación, tranquila y sin interrupciones, con los sueños de tus pies alados es más difícil la literatura. Tal vez desde que viste la cara interna de la máscara - así sin cubre-ojeras y de madrugada - es más difícil la literatura. Tal vez desde que vives y desde que amas sin que las letras vayan por delante es más difícil la literatura. Tal vez desde que es más difícil, ella, la condenada, se mete en todas partes: bolsillos, huecos entre los dedos, tarjetas, calendarios... como una enfermedad que se acomoda a la escala de blues.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Reconciliándome



Yo siempre fui mujer de otoño, nariz de lluvia pegada a la ventana, calles de lluvia sin paraguas, paraguas abiertos a deshora y hojas caducas. Yo siempre fui tronco desnudo delante del espejo, confidente de un sol en retirada que chochea en sus últimos destellos, con la resignación sensata de lo viejo, del reloj que adelanta.



Yo siempre fui mujer de otoño. Dadme un hombre y una estación del año. Dádmelo a él y yo saciada. Dadme el ansiado descenso a los infiernos, amor correspondido entre fogones, jazz -siempre jazz, porque Autumn Leaves ¡Qué coño!- y Vida (o vida-muerte, ya lo sé).



Lo admito, yo siempre fui mujer de otoño, loba de manada de dos, no busco conclusiones ni promesas, tampoco busco historias que contarme, me explotan cada día en las narices, las miro, las retengo, desdibujo, mezclo en la batidora...




¿yo?




poeta

jueves, 11 de septiembre de 2008

Volvamos a la irrealidad


negrescolor

Nunca supe, creo que tampoco he querido, caminar al lado de la vida como si ésta no fuera conmigo. Mis padres no me educaron para pasar de largo, ni en la resignación. Así que siempre que comienzo una etapa nueva, en mi día a día hay revoluciones y en mis pensamientos batallas o sucedáneos. Emprendo de nuevo mi tarea de docente y me absorbe por completo, y no hablo aquí de la materia que enseñaré, sino de la vida que rodea a miles de personitas que como yo son profesores de secundaria en la enseñanza pública.

Este año vuelvo a estar en un barrio marginal y mi instituto es el único público del barrio, mis alumnos serán en su mayoría: hij@s de familias obreras, con poca formación intelectual (que no de vida); hij@s de migrantes de clase baja de muchos países diferentes, pobres en recursos y algunos, por desgracia de las circunstancias, en cariño; hij@s de familias desestructuradas con problemas de drogas, sida, cárcel, clandestinidad y me temo que también de hambre…

La lista de mi tutoría es muy difícil de pronunciar (pero ensayaré), veo que en el centro ha habido algún caso de acoso y que hay varios chavales bastante conflictivos, ya fichados por la policía, ¿carne de talego antes de los 12?…

Y es una pena pero ésta es una parte de la realidad, ésta es mi pequeña lucha política, y ésta es la vida que de nuevo me duele… ¡Va a hacer falta mucho amor!

Un compañero me dijo ayer que si sólo estuviera en la enseñanza por los contenidos, por la materia, estaría quemadísimo y lo dejaría todo, que él seguía creyendo en todo lo demás, en "educar"…

Nada amores, vaya rollo, pero es que andaba yo sumida desde hace dos semanas en mi nueva realidad, y de pronto me ha llegado un mail de negrescolor que me invita a acariciar juntos esa bola que llamamos arte y he leído un par de entradas hermosas en el blog de la Maga y he vuelto por unos instantes a mi fantástica "irrealidad", y a esta (mi/vuestra) casa ¡Qué gustazo!

viernes, 25 de julio de 2008

Ciudad de paso



Un día llega un golpe de viento y se los lleva lejos. Así de hostil es mi ciudad, laye, albergue de extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes. Así de hostil es todavía tu ciudad Jose Agustín.

Un día llega un golpe de viento y se los lleva lejos. A algunos para morirse antes de tiempo, como la Mercé, que se fue caminando a Marruecos, un día sin avisar y nuestro amigo Albert Compte, que se marchó con aquellos unicornios verdes a su tierra: Girona, y su enfermedad no le dejó volver jamás. Me consuelo un poco, me quedan sus versos…

Primero se fueron los chilenos, aunque algunos resisten todavía. Se fue mi amiga Cynthia, la que leía como nadie el “Tango del viudo”: Oh, maligna. Se fue mi amor chileno, mi escultor, que anda todavía por Europa (viviendo en una antigua estación de trenes convertida en casa-taller), algún que otro poeta y un par de buenos amigos cineastas… Lo que más echo de menos de todos ellos es su noción del arte: a cualquier hora, en la calle, en el metro, en los bares, para el pueblo y sin pagar. Joder, lo que se supone que debería ser el arte ¿no? Sé que algunos continúan construyendo utopías y han creado una furgoneta-biblioteca andante que recorre los pueblos de los Andes. Son así.

Luego se fue Jan, mi gran amiga inglesa, conocida en un supermercado, mujer de mundo y de grafitis. Se fue para curarse de una grave enfermedad. Y luchó y se curó, pero aún no ha vuelto, me queda la esperanza.

Se fue Mónica, mi Tinker Bell, primero a París, después a Boston, y finalmente a vivir, a parir y a estudiar a Galicia. Ella y Nora están ahora "back home after a long journey”, y no sé cuánto durarán por aquí, pero pienso disfrutarlas.

Se fueron los que emigraron a pueblos cercanos, a un golpe de tren: Marc, Aran, David e Inés.

Se fue Anna, la de Valencia, a viajar un año y se quedó en Bolivia, y Jeanmi, y la Joana, que al final sigue erre que erre en Madrid.

Se fue Nuria, con sus vídeos y sus disparates que tanto me hacían reír.

Se fue Miguel Ángel, (nuestro médico junto con David, Inés y la doctora Queen) y con él su familia cada vez más grande. Eso sí, a Valencia, que está cerquita.

Se fue Amarela, nuestra Ama, a su DF, y por dios que la sigo echando tanto de menos que la veo en todas partes. Si no que se lo digan a Mar que le pasa lo mismo.

Ahora se va Guillermo, mi antigua pareja, con el que compartí seis años de mi vida y es uno de mis mejores amigos. Se va bien, después de 13 años en esta ciudad, a la que yo vine a vivir por su amor hace ya mucho y donde he construido mi hogar y me he quedado. Espero, como decía Miguel Ángel que los vientos le sean favorables. Echaré de menos su serenidad en la palabra y en la mirada.

Me siento sola. Sé que tengo a mi hermana, a mis poetas, a una gran colla de amigos castelloneros (que no sé porqué pero no nos volvemos) y sobre todo a mi pareja actual. Pero esta noche no puedo evitarlo: maldigo mi ciudad, me invade la nostalgia, lloro y echo de menos.

Supongo que mañana saldrá el sol.

Pd: la foto es de una casa donde pasé algunos de mis mejores momentos en Barcelona. Un buen día, también se fue, pero antes se tiró por la ventana. Otro día os lo cuento...

martes, 22 de julio de 2008

Amor de pareja



Cornell Capa- The Savoy Ballroom

No creo en los amores de película (que duelen más que duran, que roban más que otorgan); ni en los amores literarios (que tantas veces viví sólo por el placer de lo que el dolor y la pasión mal entendida me daban para escribir); ni en las parejas abiertas (donde, en la mayoría de los casos, se establecen unas relaciones de poder tan fuertes que uno/a busca en cualquier espacio o persona aquello de lo que su vida/relación carece o, aún peor, entra a formar parte de una ridícula competición).

No creo en las relaciones adolescentes una vez pasada la veintena; ni en vivir en casas separadas a no ser que lo exija la distancia; ni en el “hoy sí y mañana ya veremos” (nunca bilateral) como modo de manipulación.

No creo en ese falso feminismo que sirve de excusa ante el miedo al compromiso; ni en el hombre que impone a su pareja su negativa a la paternidad; ni en príncipes azules; ni en princesas y menos aún en los cuentos de hadas, donde se supone que otro u otra ha de llegar a tu vida para salvarte de ti mismo/a.

No creo en las relaciones románticas cuando no hay mayor compromiso que el sexo (el sexo por sexo es mucho más sano en estos casos y evita malos entendidos); ni en la pasión irracional que te lleva a la locura de anteponer el otro a ti, sobre todo cuando no se lo merece; ni en el amor no correspondido.

No creo en las relaciones que se basan en la discusión y que solucionan por vía del lecho todos los conflictos; ni en las que se juega eternamente al chantaje emocional; ni en las que se impone por inercia un estado larguísimo de incertidumbre o impotencia.

No creo en todo aquello que yo considero que no es amor “adulto”…

Yo creo en la dulzura de la complicidad; en la ironía y la capacidad de empatizar; en la risa como principal fuente de comunicación; en el amor que se construye cada día con manos y pies; en el “yo soy así y así quiero que me quieras y si no me marcharé sin hacer dramas”; en el “tú eres así y te acepto tal cual y no te pediré flores” y en el “vivamos el hoy porque no sabemos que nos deparará el mañana”. Eso sí, todo con la mayor intensidad posible, con toda la dignidad de la que uno/a es capaz, sin perderse ningún detalle... porque estos amores, que por suerte no matan sino que dan vida, no aparecen muchas veces. He ahí su misterio y su secreto, real y cotidiano, como el buen swing.

sábado, 12 de julio de 2008

Auto-retrato (plano 3)




Hay días, como hoy, en los que la escritura es una necesidad vital, una compulsión insaciable... días en los que desearías escribir también con los pies, para que tu cuerpo fuese capaz de seguir la velocidad de tus ideas.




Ideas que te han empujado a volver a casa bajo la lluvia, sin importarte si te mojas, sin quitarte la ropa al llegar, sin encender siquiera el portátil fetiche, para lanzarte sobre el primer teclado libre y descargar, descargar, descargar... sin beber agua, sin mear, sin elegir banda sonora...





porque en estos momentos todo lo demás te importa una mierda...

¡Así de grata es la vida a veces!

sábado, 5 de julio de 2008

Aquellas pequeñas cosas


Pasan los años y queda lo más simple, lo que parece pasar desapercibido, lo que mueve la noria y no deja huella… ¿O sí? Aquellas pequeñas cosas para las cuales no se requiere ningún aprendizaje académico, para las que una necesita tal vez desaprender, abrir los seis sentidos que posee…

Pasan los años y un hombre con el que compartiste seis años de tu vida es la mantequilla en la tostada o su forma de caminar; un amigo al que le has perdido el rastro hace ya mucho es un suave apretón de mano cuando no le salían las palabras; una madre es un flotador inmenso que te sujeta en la piscina y te abraza porque tu mejor amiga no te “ajunta”; un abuela muerta hace veinte años es un olor a talco y a caldo de jamón; un ex amante precioso es un dulce beso de costado; un padre es una canción, un verso o un delantal; otro amigo es Extremoduro a grito pelado en un coche de madrugada; Venecia es una escalera de escritores y una mujer; una hermana es una llamada de teléfono a deshora; otra hermana es su forma de probarse ropa ante un espejo; tu pareja es un diminutivo o un paso de funk en el salón; una casa es un sofá con un cojín para tu pierna pocha; unos alumnos son treinta piruletas haciendo ruido a la vez; una psicóloga es una sonrisa e incluso una carcajada; otra abuela es una aguja de coser en la mano; un abuelo es un televisor y el otro una gominola; el infierno es una canción que te salva mil veces; el cielo es alguien desconocido que te sonríe en el metro; un tren es una lágrima que limpia un viaje interno; una libreta es un paraíso que un día se pierde, y el paraíso sigue ahí; un orgasmo es un pedazo de sashimi en la boca; una beba es una ranita y un modo alucinante de respirar; yo soy alguien que baila por la calle dando saltos y tú la sonrisa que me mira un día y otro día sin juzgar…


pd:Nuevo ENTREVISTA EN LITERATA (página 14)

viernes, 27 de junio de 2008

Lactancia materna (trabajo de campo)



Mi padre cuenta que nació muy pequeño, según él pesando medio kilo, y que a mi abuela Dolores le dieron una caja (de zapatos) tras parir para que sirviera para enterrarlo. Era el décimo parto de mi abuela, que ya tenía 42 años, y eran tiempos muy difíciles: 1941. Mi padre explica que mi abuela, matriarca andaluza de muchos recursos (y no precisamente económicos), le dio el pecho hasta los cuatro años, e incluso recuerda el lugar donde le llevaba a mamar ya mayorcito. “Allí en Andalucía, en la aldea, los críos mamábamos mucho, hasta los cuatro o cinco años, no ves que había hambre y no había comida”.


Mi abuela materna, que padece un Alzhéimer ligero, pero que recuerda el pasado a la perfección, me cuenta que mi madre (parida con diez meses, como todos sus hijos) mamó por lo menos hasta el año y medio (y eso que ya vivían en la ciudad). Ella fue lo que se llamaba una madre de leche (en Castelló: mare dida). Relata:“ yo siempre daba de mamar a tres o cuatro. En el pueblo las madres a las que se les cortaba la leche (por un susto, apunta) iban de una mujer a otra para que sus criaturas tomaran el pecho y no murieran”. “Teníamos hermanos de leche”, apunta mi madre, mientras yo reflexiono sobre lo que hemos perdido. "¿Y tenías leche para todos abuela?", pregunto sonriendo. “Pues claro, ¿no iba a tener?”, contesta rotunda devolviéndome la sonrisa: “Y tu hermana Sara, ¿aún está entera?”…

martes, 17 de junio de 2008

Cicatrices


Hidden_Beauty_by_Windcharmer


Nosotras,

las que caímos tantas veces que creímos ver cromosomas nuestros en el suelo, las que nos acostumbramos a nadar con el asfalto por las rodillas sin reparar en los cascotes, las que nos despedimos del abismo con la esperanza de que fuera (por siempre) la última vez, las que estamos sanas porque nos supimos enfermas, las que nos agarramos a la última cuerda del penúltimo naufragio y logramos trepar, de nuevo, al bote salvavidas, a pesar de…

Nosotras,

las que acariciamos con vértigo la locura pero nos pusimos a salvo por los pelos...

¿Qué podremos darles a las vivas?

A las que no supieron antes del inmenso dolor de la llaga que cruje, a las que llegaron tarde repetidas veces a la silla de la malquerida, a las que no enfermaron nunca porque se necesitaban sanas, a las que no pidieron ayuda porque siempre estaban sujetándonos la cuerda…

¿Cómo ayudarles a resucitar?

lunes, 16 de junio de 2008

Should I stay or should I go?

Malditos seáis Sid y Nancy y todos los que hicieron de vosotros mitología del punk. Sid era borderline, Sid se autolesionaba, Sid tomaba drogas duras, Sid era un desgraciado que no sabía o no quería vivir… pero mis amigos estaban llenos de vida, eran unos críos sin formar, que pasaron del colegio privado, al grupete de música punk (rock), la estética punk y al caballo. El maldito caballo que se los llevó pronto, antes de los 20 (los menos, pero los más afortunados), tarde (ya muy deteriorados) o los convirtió en esquizofrénicos de por vida, suicidas, miembros de sectas religiosas, mendigadores de 25 pesetas para coger el autobús, o cocainómanos empedernidos muertos en la treintena de un ataque al corazón. Supervivientes cuerdos, de aquella enorme pandilla de niños, no recuerdo casi ninguno. Existen los desaparecidos, aquellos por los que da miedo preguntar por si tu amiga de toda la vida responde la palabra terrible: “muerto”. Por otro lado estábamos las niñas, no niñas de papá sino niñas de barrio, más listas… no caímos ninguna; también escuchábamos a los Pistols y a todos los demás, también llevábamos botas dr martens (rojo cereza) traídas de Londres, minifaldas de leopardo, chupas de cuero y cabellos teñidos, pero ninguna queríamos ser Nancy, ninguna admirábamos a Sid, solamente nos limitamos a inventar una ayuda (si alguien es capaz de ayudar con 15 años) y tras ser rechazadas, a besar sus labios de nuevo, alejarnos y verlos uno a uno menguar y desaparecer… o a caminar por la calle, años más tarde, acompañadas de alguien con quien has compartido tantas cosas, y a no sentir vergüenza cada vez que ese "yonqui" paraba a un transeúnte y le pedía unos duros. Ése fue el gran dolor de mi adolescencia, y es que Valencia a finales de los 80 era “droga dura”.

Un día después, una vez recordadas vuestras caras, risas, bromas... nuestros besos, bailes, juegos, en fin, de adolescentes precoces... apago la rabia con que a veces me cubre la tristeza, y bailo con vosotros, estéis donde estéis. Hasta siempre! (eso sí, por razones obvias, elijo a The Clash).

martes, 10 de junio de 2008

Nulla dies sine linea



MUY BUENAS

Hago una prueba, obedezco a la Maga y a Plinio, y me pongo delante del ordenador sin saber qué decir, aunque sí a quienes se lo quiero decir. Hoy me siento inmensamente feliz porque hemos crecido. He sabido por casualidad, si es que es casualidad entrar en el myspace de alguien que tienes linkeado , que Gabriel acaba de publicar otro libro de poesía; que Jorge sigue con su revista literaria el LLop Ferotge en Girona y que nos echa de menos; que Albert Compte murió pero aún no se ha ido porque hay much@s que lo hemos "adoptado" (ya sabéis por donde van los tiros); que Esteban ha superado lo insuperable y sigue siendo el rapsoda con más fuerza que conozco; que Dani sigue quitándose, como mínimo, los calcetines por medio mundo; que la Maga además de escritora es madre y pintora y escultora y lo que se proponga (vaya fuego); que Rodrigo ganó ya uno de los premios que se merecía y trabaja de... ya os lo encontraréis (seguro que le da para un par de novelas); que Jose Poeta sigue fabricando sus propios libros con la misma ternura de siempre; que Matías además de engendrar niñas, engendra novelas, aunque sea a costa de dormir cuatro horas; que Mónica acaba de abrirse camino en el "yanqui" y cada vez escribe mejor en inglés; que la Cynthia me sigue leyendo desde Chile a pesar de los años separadas; que Mario no se ha despegado nunca de su guitarra; que Marçal está cumpliendo su sueño de ir creando una "librería de viejo"... y que yo, que durante este tiempo me pasé a la prosa, sigo sin poder conciliar el sueño si no leo unos versos antes de dormir.

En fin, que el Muy Buenas y aquella "CONJUNCIÓN POÉTICA" que fuimos todos/as nosotros/as... VALIÓ LA PENA.
Nunc est bibendum, compañeros!




viernes, 6 de junio de 2008

VOLVER


Para Madame H:

Gracias por la maravillosa tarde-noche bohemia que nos hemos regalado; gracias por la sonrisa de Sàgar, tu retoño; gracias por correr conmigo con un bebé y un carrito debajo de un paraguas rojo, todo para volver a escuchar poesía de la buena, de la que se da y recibe desde el fondo del estómago; gracias por tu energía indiscutible recitando y por darle al Amor una voz propia en un poema (estamos en el siglo XXI por lo que esto es un milagro); gracias por ser una "sobreviviente" (ya sabes por donde voy); gracias por devolverme las metáforas que había perdido; gracias por tu temblor de labios al escuchar a Esteban recitando a nuestro querido Albert Compte y por tu sonrisa cómplice de la lágrima que asomaba en uno de mis ojos; gracias por seguir así tan mágica como siempre. En fin gracias por existir y formar parte de mi vida. Creo que tengo mucha suerte. Te quiero, Lilith.

sábado, 31 de mayo de 2008

Vivir la vida








A veces la gente disfruta poniéndose limitaciones. Yo misma tuve esta enfermedad en el pasado, aunque no fue demasiado grave, ni duradera la afección. Hay libros que no se pueden leer, películas que no se pueden ver, escritores censurados, poetas malditos y maldecidos, poetas benditos e infumables, programas de televisión prohibidos aunque una esté con fiebre y su cuerpo no dé para nada más. Mujeres que no han llevado ni una vez en su vida tacones ni maquillaje por si acaso dejan de ser feministas (como si fueran cosas totalmente opuestas), otras que jamás han salido a la calle con la cara lavada, por si encuentran casualmente al “hombre de su vida”. Gente que casi no sale del gimnasio y gente que, aunque le apetezca, no lo pisará jamás (porque ¿qué hace un intelectual en un gimnasio?, recupero una frase “opusiana”: pecado mortal). Nada, que la vida son cuatro días para perderse la mitad poniéndose complicaciones. A mí me gusta la gente auténtica llena de incongruencias, secretos y contradicciones, que igual sirve pa’ un roto que pa’ un descosío. Me costó años aprenderlo, pero valió la pena.


Pd: Ah y las faltas de ortografía me producen una ternura infinita!




martes, 27 de mayo de 2008

Noche extraña

Noche extraña. Vengo del Heliogabal de admirar el corazón valiente de una mujer, que canta como las hadas, con una mezcla entre fuerza y dulzura que me ha dejado patidifusa. Zahara (os pongo un link a su myspace) es una bomba de relojería de la que salen a la vez versos, confetis y pompas de jabón. A mí Zahara me saca las lágrimas, da igual si son de tristeza o de alegría. Llego a casa y me encuentro cara a cara con el sufrimiento, ya demasiado largo, de una de las grandes mujeres de mi vida. Desde aquí prometer que guardo el corazón de fieltro que me dio Zahara al entrar al concierto para ella. Para que, cuando todo termine, ayude a cicatrizar, aunque sea un poquito, a ese corazón tan valioso, pero tan lastimado, aunque tan fuerte


martes, 20 de mayo de 2008

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!


Cuadro: El grito - Vicente Martínez

Estoy harta:

de mi escoliosis dorsolumbar

de mi dismetría pélvica

de mi rotación vertebral

de mi condropatía rotuliana (bilateral)

de mis ciatalgias (recurrentes)

de mis lumbalgias (recurrentes)

de mis cervicalgias de repetición

de mi fastitis plantar

de mis tendinitis (aquílea y rotuliana)

de los médic@s, los traumatólog@s, l@s osteópatas, l@s fisios, los rehabilitadores, el ergodinámico, la acupuntora, los antiinflamatorios, los reconstituyentes, las dietas sin lácteos ni gluten y de las malditas plantillas!!


AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!


sin embargo gracias a esa serpiente de hueso blanca y retorcida
cada día (unos más y otros menos)...

CAMINO.

jueves, 15 de mayo de 2008

Una vida es una vida.

Tras el asesinato del guardia civil ayer en Euskadi, que condeno firmemente como condenaría cualquier otro asesinato, abro un espacio a la reflexión: una vida es una vida.

La muerte no tiene reparación y crea un daño brutal a una familia vertebrándola de manera salvaje.

Desde ayer he oído en la calle comentarios de todo tipo: que si se lo merece por ser guardia civil, que él ya sabía a lo que se exponía, que en una guerra hay daños colaterales, que se puede lamentar pero no condenar porque esto implica seguirles el juego a fulano y mengano.

Y yo me pregunto:

-¿estamos en contra de la pena de muerte? Yo por lo menos sí, venga de donde venga. Esto es un tipo de pena de muerte, tan patético y condenable como cuando ocurre a la inversa.

- ¿se lo merece por ser guardia civil?, por la misma tónica se merecerían los miembros de ETA la muerte y la tortura si nuestro punto de vista político fuera diferente. No es que yo tenga ninguna simpatía por los cuerpos de seguridad, sino más bien lo contrario; pero, entonces , el que piensa que los indigentes son basura, ¿tiene derecho a matarlos?, sería una tónica parecida.


- ¿él ya sabía a lo que se exponía? de la misma manera justificaríamos la violación de una prostituta, me niego.

-¿Se puede lamentar no condenar? No, el lamento implica un pero... lamento que su marido la asesinara pero... no se llevaban bien, ella le era infiel... basta ya de esta hipocresía: condeno.

-Yo no voté en las pasadas elecciones por decisión propia de acuerdo con mi pensamiento político y no por seguirle el juego a ETA como algunos nos querían hacer creer, ahora condeno el atentado por decisión propia y no por seguirle el juego al psoe, pnv, pp, etc.

Bueno, se abren vías de reflexión, ya me diréis.