lunes, 16 de junio de 2008
Should I stay or should I go?
viernes, 13 de junio de 2008
Historias de una "teacher" de secundaria (1)
Inauguro nueva sección para hablar sobre mi curro y compartir experiencias que un día te dejan feliz, otro te cabrean, al siguiente te hacen llorar, pero casi siempre te dejan patidifusa.
Empiezo por unas frases célebres, son muchas más, que se me han quedado grabadas:
-“Teacher, ¿tú de quién eres?, ¿de Bisbal o de Bustamante?”
-“Ésa es la profe que se cuela en el metro, je, je”
-“¿Cómo te llamas? x ¿mierda? ¿has dicho mierda?”
-“El problema de mi hijo son las mujeres, ¿lo entiende usted?”
-“senyoretaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!” (alumno de nocturno, 23 años)
- “Hoy mi amiga x no puede salir a la pizarra (en bajito: son cosas de mujeres, teacher, capito?)”
- “Aquí hay dos bandos: profesores y estudiantes, y tú estás en el bando equivocado” (lo dijo “la Hitler”, mi primera jefa de departamento, apodada así por sus alumnos/as)
- “Tu móvil en el mercado negro vale…… Tranqui teacher, que a ti no te vamos a robar. Pero si necesitas una traductora o una bici, tú pide, ¿vale?”
- “ Ei profe, ¿has visto? Hoy no he venido “fumao ” por ti”
-¿Teacher, tú tienes novio?¿ o… novia?
- “Pero ¿es que no lo entiendes, teacher? Tú nos quieres…”
Febo

CHARLES BAUDELAIRE
Febo tenía, mejor dicho tiene, espalda
equilátera que quita el hipo.
La muerte, con su aullido de lobo
de lomo blanco,
pide a gritos de cantaor de soleá
la presencia de su sombra dionisiaca.
Febo tenía, mejor dicho tiene, forma
inquietante de varón dispuesto
a subirse a la columna.
Pre-adámico, arremolinado
sobre sí mismo, da vueltas a la silla
con zapatos de tacón
y la mano en el pubis.
Cuando los sexos hablan, la noche calla
y escucha.
Yo, vestida de mujer de cuatro cuartos,
cuento, engarzando las piedras del rosario,
nombres de otras; arranco la piel de la manzana
y maldigo la sumisión de Eva, mientras
dibujo, nauseabunda,
posturas coitales en mi ritual masturbatorio.
Febo tenía, mejor dicho tiene, miedo.
La muerte, convertida en canción
de Billie Holiday, reniega de sí misma:
“Body and Soul”.
[1] “Yo persigo el vacío, lo negro, lo desnudo.”
martes, 10 de junio de 2008
Nulla dies sine linea

Hago una prueba, obedezco a la Maga y a Plinio, y me pongo delante del ordenador sin saber qué decir, aunque sí a quienes se lo quiero decir. Hoy me siento inmensamente feliz porque hemos crecido. He sabido por casualidad, si es que es casualidad entrar en el myspace de alguien que tienes linkeado , que Gabriel acaba de publicar otro libro de poesía; que Jorge sigue con su revista literaria el LLop Ferotge en Girona y que nos echa de menos; que Albert Compte murió pero aún no se ha ido porque hay much@s que lo hemos "adoptado" (ya sabéis por donde van los tiros); que Esteban ha superado lo insuperable y sigue siendo el rapsoda con más fuerza que conozco; que Dani sigue quitándose, como mínimo, los calcetines por medio mundo; que la Maga además de escritora es madre y pintora y escultora y lo que se proponga (vaya fuego); que Rodrigo ganó ya uno de los premios que se merecía y trabaja de... ya os lo encontraréis (seguro que le da para un par de novelas); que Jose Poeta sigue fabricando sus propios libros con la misma ternura de siempre; que Matías además de engendrar niñas, engendra novelas, aunque sea a costa de dormir cuatro horas; que Mónica acaba de abrirse camino en el "yanqui" y cada vez escribe mejor en inglés; que la Cynthia me sigue leyendo desde Chile a pesar de los años separadas; que Mario no se ha despegado nunca de su guitarra; que Marçal está cumpliendo su sueño de ir creando una "librería de viejo"... y que yo, que durante este tiempo me pasé a la prosa, sigo sin poder conciliar el sueño si no leo unos versos antes de dormir.
En fin, que el Muy Buenas y aquella "CONJUNCIÓN POÉTICA" que fuimos todos/as nosotros/as... VALIÓ LA PENA. Nunc est bibendum, compañeros!
lunes, 9 de junio de 2008
Keep on smilin'
and this:
and this one:
Willing to see you tomorrow, love! Take care and DO NOT THINK TOO MUCH!
viernes, 6 de junio de 2008
¡Cómpralo, róbalo, lo que sea, porque lo necesitas!


No voy a decir nada más, sólo que ya tardas.
LOS MANUSCRITOS DE UN EMCEE MUERTO
Saul Williams
Visor, 1 ed, 2008. (edición bilingüe)
VOLVER

Gracias por la maravillosa tarde-noche bohemia que nos hemos regalado; gracias por la sonrisa de Sàgar, tu retoño; gracias por correr conmigo con un bebé y un carrito debajo de un paraguas rojo, todo para volver a escuchar poesía de la buena, de la que se da y recibe desde el fondo del estómago; gracias por tu energía indiscutible recitando y por darle al Amor una voz propia en un poema (estamos en el siglo XXI por lo que esto es un milagro); gracias por ser una "sobreviviente" (ya sabes por donde voy); gracias por devolverme las metáforas que había perdido; gracias por tu temblor de labios al escuchar a Esteban recitando a nuestro querido Albert Compte y por tu sonrisa cómplice de la lágrima que asomaba en uno de mis ojos; gracias por seguir así tan mágica como siempre. En fin gracias por existir y formar parte de mi vida. Creo que tengo mucha suerte. Te quiero, Lilith.
lunes, 2 de junio de 2008
ROTA (fragmento VIII)

(La Rota sabía- lo aprendió
de pequeña-
que si algo no se nombra
deja de existir)
Caminó
sin rumbo,
con los ojos cerrados,
repitiendo su nombre mil veces.
Abrió fuertemente
los párpados,
esperando encontrar una farola fría,
una luz de neón, un gato negro,
alguna triste esquina con orines o un banco
vagamente conocido.
Nada.
Miró el color verde que la rodeaba
como si de un maleficio
absurdo se tratara,
todo era tan distinto:
las hojas, los musgos, la hierba...
ese color extraño que no estaba en la urbe
y aquí gritaba en todas partes.
Quiso librarse del embrujo,
volver a la realidad (en un plis plas)
con un truco infantil,
saltó con fuerza tres veces tres
sobre su pie izquierdo
y le pareció
que las piedras redondeadas eran bocas
abiertas -anhelantes
de dedos- inseguras y fuentes
de caídas
al no estar recubiertas de cemento.
Tuvo miedo. Mucho miedo.
Miedo de sí misma,
de vivir.
Incapaz de huir, se arrodilló,
mejor dicho, se tiró
de bruces
desesperada contra el suelo
(ni siquiera le dio tiempo a meditarlo),
aplastando la cara
sobre la hierba húmeda,
(para ella el concepto de hierba
eran unos bellos versos de Walt Whitman,
poco más),
dejando que las gotas de un rocío
agridulce
le recorrieran el rostro.
Agua matinal
desfigurando su exagerado maquillaje
de artista de Serie B,
pestañas postizas cubiertas
de tierra,
labios de rouge llenos de piedrecitas ...
Hundió su nariz
redondeada entre las briznas,
tomó aire
y respiró algo parecido a vida.
(Eso piensan algunos, que en lo primitivo
está el origen, la raíz de la vida).
(La Rota sabía
-como buen Ave Fénix-
que después de una muerte tardía,
aparece una respuesta
y no una resurrección).
sábado, 31 de mayo de 2008
Vivir la vida

Pd: Ah y las faltas de ortografía me producen una ternura infinita!
martes, 27 de mayo de 2008
Noche extraña
jueves, 22 de mayo de 2008
La Bola de Cristal
Una sonrisa de buenos días, por favor, para la que fue un gran ejemplo de libertad creativa: nuestra "bola de cristal"!
martes, 20 de mayo de 2008
Chris Cornell - Can't Change Me
Esta canción fue durante una temporada una de mis favoritas, y hoy ha vuelto de nuevo (y sin avisar) a sonar en mi cabeza. Todo un privilegio haber podido ver aquel concierto acústico de Chris Cornell hace ya mucho con alguien tan especial... Os la recuerdo, Lilith.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!

Cuadro: El grito - Vicente Martínez
Estoy harta:
de mi escoliosis dorsolumbar
de mi dismetría pélvica
de mi rotación vertebral
de mi condropatía rotuliana (bilateral)
de mis ciatalgias (recurrentes)
de mis lumbalgias (recurrentes)
de mis cervicalgias de repetición
de mi fastitis plantar
de mis tendinitis (aquílea y rotuliana)
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
sin embargo gracias a esa serpiente de hueso blanca y retorcida
cada día (unos más y otros menos)...
CAMINO.
lunes, 19 de mayo de 2008
Hijas de la tormenta
John Collier (1892)Lilith, a pesar de...
Cae sobre el cinturón de herrumbre y la llave que mata el deseo.
Cae sobre la madre que camina buscando leche para el hijo muerto.
Cae sobre el campo de refugiados de la madre que camina,
y sobre todas las madres refugiadas
y las que subieron preñadas al cayuco,
el que las llevó a la orilla y el que naufragó.
Cae sobre los peces cadáveres de la costa de Canarias y de la de Cádiz
y de la de Málaga.
Cae sobre los ojos de los bañistas que fingieron huir por medusas humanas en descomposición.
Cae sobre el llanto añorado del bebé que se desprendió del vientre
ante el dolor de la impotencia.
Cae sobre el vientre de la estéril a pesar de los avances de la medicina
y sobre las que llenan orfanatos en china y ya han cumplido cuatro años.
Cae sobre la espera, la espera larguísima de la que ama lo perdido.
Cae sobre La Mujer Rota de S de Beauvoir.
Cae sobre las que amaron demasiado y se perdieron a sí mismas.
Cae sobre el maldito hombre espejo y su reflejo distorsionado.
Cae sobre Brigitte y Paula, Las Amantes, de E. Jelinek.
Cae sobre las que buscamos en la literatura una fingida vida paralela.
Cae sobre las que perdimos la conciencia del centro,
sobre las que sobrevivimos a la inercia y las que murieron en el intento.
Cae sobre las que se creyeron locas, las que lo disfrutaron
y la madre judía de A Ginsberg.
Cae sobre las que venden su sexo, las que lo alquilan o las que sufren su amputación.
Cae sobre los ojos del hombre que vio en la mujer una muñeca hinchable.
Cae sobre la venda que cubrió de objetos el alma de esa mujer.
Cae sobre la mujer que ve en su semejante a una enemiga,
sobre las que compiten por un pedazo de carroña que llevarse al sexo.
Cae sobre las heridas donjuanescas, las auto-provocadas fruto de la repetición.
Cae sobre las que perdieron el Norte y no por que quisieran
viajar hacia el Sur.
Cae sobre las enterradas por ser aprendices de top model con 30 kilos y catorce años.
Cae sobre la psicosis y la neurosis y la falta de profesionales.
Cae sobre la que quiso viajar y dio tres vueltas a su casa.
Cae sobre la que no viajó por gusto y se enterró en vida para olvidar la aldea.
Cae sobre las revistas religiosas, y la mujeres que las ofrecen en grupo.
Cae sobre el concepto de pecado, cae sobre Eva sumisa, y el hombre que borró de la Biblia a Lilith
a goterones sordos cae el agua.
sábado, 17 de mayo de 2008
facunda

facunda es una sombra, algo que se escurre, lo que queda de uno cuando se va, lo que crees ver cuando no miras. facunda estornuda penas, ríe verdades, esconde besos, los ignora mientras busca con los ojos a una persona que no pasa. facunda silva, coge el metro, trabaja poco, vuelve a casa, piensa, sonríe, regaña, fuma porros, los deja, enferma, sana. facunda esta sola y acompañada. facunda es uno y trina; es antes durante y después; arriba y abajo; a un lado y al otro; nula e infinita; armónica y disfónica... facunda te observa e ignora, depende. facunda eres tú, soy yo, no es nadie, rayo de estrella, residuo de pesadilla mañanera, fobias y anhelos, amistad... puede que facunda sea sobre todo eso amistad, música. los demás y tú en medio.
viernes, 16 de mayo de 2008
No sé... pero duele
jueves, 15 de mayo de 2008
Una vida es una vida.
La muerte no tiene reparación y crea un daño brutal a una familia vertebrándola de manera salvaje.
Desde ayer he oído en la calle comentarios de todo tipo: que si se lo merece por ser guardia civil, que él ya sabía a lo que se exponía, que en una guerra hay daños colaterales, que se puede lamentar pero no condenar porque esto implica seguirles el juego a fulano y mengano.
Y yo me pregunto:
-¿estamos en contra de la pena de muerte? Yo por lo menos sí, venga de donde venga. Esto es un tipo de pena de muerte, tan patético y condenable como cuando ocurre a la inversa.
- ¿se lo merece por ser guardia civil?, por la misma tónica se merecerían los miembros de ETA la muerte y la tortura si nuestro punto de vista político fuera diferente. No es que yo tenga ninguna simpatía por los cuerpos de seguridad, sino más bien lo contrario; pero, entonces , el que piensa que los indigentes son basura, ¿tiene derecho a matarlos?, sería una tónica parecida.
- ¿él ya sabía a lo que se exponía? de la misma manera justificaríamos la violación de una prostituta, me niego.
-Yo no voté en las pasadas elecciones por decisión propia de acuerdo con mi pensamiento político y no por seguirle el juego a ETA como algunos nos querían hacer creer, ahora condeno el atentado por decisión propia y no por seguirle el juego al psoe, pnv, pp, etc.
Bueno, se abren vías de reflexión, ya me diréis.
martes, 13 de mayo de 2008
domingo, 11 de mayo de 2008
Este agüelo! (un relato de Amor)

A mis abuelos Landelino y Ángeles, por tantos años de dulzura.
Hoy has madrugado más que de costumbre. Te has levantado de la cama y tras mirarme a los ojos me has dicho “m’em vaig a buscar la meua dona”. Yo he pretendido pararte, te he dicho “on vas güelo?, que no veus que encara es de nit?” y he hecho un esfuerzo por levantarme rápido de la cama. Entonces, he oído la puerta de la entrada cerrarse de golpe. Como he podido, he cogido el andador y me ido arrimando a la ventana del comedor, para ver por dónde te ibas. Me he quedado un poco más tranquila al ver que cogías el camino del parque, tu parque y he intentado llamar a “les filles” pero no me he aclarado con el teléfono.
Después del paseo (hemos dado la vuelta a la manzana), hemos visto de nuevo la tele, y tú has leído todo lo que salía escrito en la pantalla. ¡Qué bien lees! y “quina fam que tinc!”. Dora nos ha dado de “sopar” a las ocho y a las nueve y media, sin avisar, has dicho que te ibas a la cama y “la agüela també”. Como aun no había llegado la filla para dormir, me he ido a la cama contigo para que no te enfadaras, y no he podido ponerme el camisón. Así que me he acostado vestida hasta que te he oído roncar. “Quins pulmons!”. Ay Este agüelo!
sábado, 10 de mayo de 2008
La abuela Dolores

Autor Juan Cordero Ruiz
La abuela Dolores, que nació hace dos siglos, era una andaluza de pura cepa con moño y delantal. Vestida siempre de negro, promesa de un luto que no era por mi abuelo que estaba vivo, rezaba el rosario con el mismo fervor que recitaba poemas o tarareaba antiguas canciones de tradición oral. La abuela Dolores, mi abuela, era mujer de aldea y culta, y no porque leyera mucho (que leía), sino porque el haber parido 10 hijos, perder tres, pasar la guerra, ser arrancada de tu aldea y trasplantada a otro lugar, enseña mucho, si no demasiado. Mi abuela no perdió jamás la sonrisa de su boca, ni se cortó el cabello que le llegaba a la cintura y a sus ochenta y tantos todavía era más negro que gris. Hoy sería el cumpleaños de mi abuela Dolores, mujer donde las haya, una de las responsables de que yo fuera, con apenas tres años: la niña-diccionario.
Nostalgia

Llueve sobre Barcelona. El ruido de los goterones perdidos golpeando un trozo de plástico me despierta. Hace tres días que no me aguanto a mí misma. Supongo que he llegado al final de la escalera. Allí donde la única opción es subir. La lluvia no parece para nada casual, sino, más bien, una advertencia. Si por lo menos pudieras llorar, me digo. Otra melancolía de persiana. De ésas eternas, de las tuyas. Recuerdo los cuatro brazos q me mecen a intervalos desde hace tres semanas. Siento una mezcla extraña entre agobio, rabia y vacío. Ha llegado la hora de cerrar historias. Un escalofrío me recorre la espina dorsal. ¿Será verdad q necesito estar sola? Me río del absurdo de la frase. Me río de mí misma. Es entonces cuando lloro. Tal vez podría sucumbir al nihilismo de tardes enteras delante del televisor. Hace tres días que no me aguanto a mí misma. Me siento frente al ordenador y soy incapaz de escribir nada. La misma acción desde hace dos semanas. Si no escribo me muero... Respiro hondo. Recuerdo un verso de Bernardo Atxaga: hay días malos en la vida... Voy a la estantería de los libros, busco aquél q me salve. Poesía será como en las situaciones de emergencia... Tres días sin aguantarse a una misma son una eternidad... toda regla tiene sus escorpiones.
viernes, 9 de mayo de 2008
PALABRAS

domingo, 4 de mayo de 2008
Noche loca
Dios era negro y venía por partida doble.
Hace tres años que no vivo de y para la literatura. Reconozco que ha sido un respiro pero, a veces, recaigo con gusto en mi droga y me sorprendo de lo fácil que es levitar en un mundo paralelo. Cuando viene así, sin forzarlo, sin proponérselo, sin asfixiarte, reconozco que el reencuentro con esta faceta de mi vida es de lo más placentero y sorprendente. Os pongo en situación: viernes por la noche, juerga salvaje, dios era negro y venía por partida doble. Usaré de nuevo la palabra efebo que ya había desterrado de mi vocabulario y usaré de nuevo la palabra objeto para definir a un hombre- cuerpo, obra sin acabar, materia prima para esta mente de pigmaliona obsesiva que crea y se recrea.
Estoy bailando dentro de un poema visual. Reconozco mi amor pasional por la negritud y me deleito con lo que queda de tribal en la danza de dios. Lo juro, no soy descarada, pero no logro pasar desapercibida. No sé mirar de reojo, yo observo, memorizo, fantaseo, descuartizo la imagen si hace falta. Dios se da cuenta sonríe y se desvanece. Menos mal que venía por partida doble. Observo ahora, voyeur como siempre, los calzoncillos que asoman del pantalón del efebo número dos. Mi hombre (el de verdad) se percata, me pega un codazo y se descojona. Sigo disfrutando del baile primitivo al que me ha llevado la música y el número elevado de dioses que ahora habitan la sala. Cuántos años sin un instante de mi famoso “amor universal”, donde la belleza inunda todo lo visible y lo invisible, y una se siente terriblemente dionisíaca y pagana.
Todo termina. El efebo segundo, novia en mano, me dice que no puede irse de la sala sin despedirse de mí, dos besos fraternales y la tranquilidad de ver al hermoso cubano marcharse convertido en puro mortal. El poema ha acabado. Giro la cabeza y busco al hombre que comparte mi vida. S, a su bola como siempre, cierra lo que para él también ha sido una noche memorable (hablo de música). Me alegro tanto de que sea humano y táctil y de no haberlo convertido jamás en literatura. Me sonríe a lo lejos mientras le ayudo a desmontar las cosas del concierto. Mejor “hombre” que muso, me digo. ¡Donde va a parar!
domingo, 27 de abril de 2008
'Cuaderno de Nueva York', un libro para el inolvido
José Hierro (Foto Morgana Vargas Llosa)
Casi diez años han pasado desde que viera la luz en la primavera de 1998 el último poemario de José Hierro, Cuaderno de Nueva York. Once años desde que el poeta, libreta garabateada en mano, presentara en la Fundación Maraya de Madrid, ante un público bastante numeroso formado mayoritariamente por poetas y jóvenes (un buen grupo de estudiantes con carpeta seguía la lectura en la sala paralela por pantallas), el trabajo de sus últimos años. La magia que tenía aquel hombre casi octogenario de calva reluciente no sabría explicarla. La complicidad surgida entre los asistentes, a pesar del salto generacional, sí. Era algo relativamente sencillo: la poesía había vuelto a convertirse en vida.
El poeta entró en la sala, sosegado y, por supuesto, sin corbata. Para ello había abandonado su lugar de escritura en el bar La Moderna y sus zapatillas de ir por casa. Entró, leyó y cantó. Algunas lágrimas saltaron a sus ojos. Cantó como un juglar la soledad moderna del siglo XXI. Cedió su voz gastada a los desarraigados demostrando que, tanto entonces como ahora, Cuaderno de Nueva York estaba vivo.
De sobra sabemos que las grandes ciudades, las megalópolis actuales, son algo más que edificios, que se componen de gentes y se pueblan de mundos. Cuaderno de Nueva York no realiza una simple descripción física de la ciudad, el poemario se convierte en un auténtico deambular de personajes, “viajeros sin tiempo y sin espacio” que, arrancados de su realidad cotidiana, llegan a la gran urbe para darse cuenta de que, ante todo, están solos. Hierro, con una gran ternura, demuestra su predilección por los seres abandonados y sufrientes, tratándolos con una profunda comprensión, y les ofrece la oportunidad de volver; para que puedan explicarse, para hacer uso de las palabras, esas palabras tantas veces olvidadas que necesitan urgentemente ser recordadas, rescatadas por alguien.
Por las páginas del libro desfilan protagonistas anónimos- seres que tal vez existieron, o tal vez no- pero que representan a una gran colectividad; personajes históricos, relacionados en su mayoría con la música o la poesía; personajes literarios, como el rey Lear de Shakespeare, a quien el poeta cede la palabra siglos después, y el propio Hierro, en toda su plenitud lírico-poética, en poemas como el soneto quevedesco Vida que cierra el libro. Para ello utiliza lo que se ha llamado el “monólogo dramático” donde “lo que realmente oímos... en realidad es la voz del poeta que se ha vestido y maquillado como cierto personaje tomado de la historia o de la ficción”( Eliot).
La sucesión de personajes da sentido al libro, donde el misterio del ser humano se convierte en el protagonista principal de sus páginas. Hierro, el hombre, el mismo Hierro de siempre, avanza con ellos -a veces a tientas- hacia el futuro o retrocede hasta el pasado, sin olvidarse del tiempo; del eterno contraste entre la vida y la muerte.
El poeta demuestra de nuevo su compromiso adquirido en 1952 cuando afirmó en Algo sobre poesía, poética y poetas que “ el poeta es obra y artífice de su tiempo. El signo del nuestro es colectivo, social. Nunca como hoy necesitó el poeta ser tan narrativo; porque los males que nos acechan, los que nos modelan, proceden de hechos.” Para ello parte de la propia experiencia -utilizando recuerdos, noticias o vivencias. Cerremos recordando sus palabras: “Para mí, toda la buena poesía es de la experiencia, porque no puedes hacer un verso sobre algo que no te haya pasado por dentro o por fuera”.
PRELUDIODESPUÉS DE MILES, DE MILLONES DE AÑOS,
mucho después
de que los dinosaurios se extinguieran,
llegaba a este lugar.
Lo acompañaban otros como él,
erguidos como él
(como él, probablemente, algo encorvados).
A partir de onomatopeyas ,
de monosílabos, gruñidos,
desarrolló un sistema de secuencias sonoras.
Podría así memorizar sucesos del pasado,
articular sus adivinaciones,
pues el presente -él lo intuía- no comienza ni finaliza
en sí mismo, sino que es punto de intersección
entre lo sucedido y lo por suceder,
llama entre la madera y la ceniza.
Los sonidos domesticados decían
mucho más de lo que decían
(originaban círculos concéntricos
-como la piedra arrojada al agua-
que se multiplicaban, se expandían,
se atenuaban hasta regresar a la lisura y el sosiego):
y todos percibían su esencia misteriosa
que no sabían descifrar.
Con reverencia temerosa
escuchaban mensajes tan incomprensibles
como los de la llama, la ola, el trueno
(tal vez con la misma inquietud con que escuchamos al doctor
que diagnostica nuestro mal
utilizando tecnicismos nunca oídos,
de manera que no sabemos
si -impasible y profesional-
es nuestra muerte lo que anuncia
o es la vida).
Nadie comprendió entonces sus palabras.
Por eso andan, ahora, las palabras
pasando por los vientos,
ávidas de que alguno las recoja
siglos después de pronunciadas.
Y aquí están aguardando que alguno las escuche,
aquí en el lugar mismo en donde fueron pronunciadas,
aquí donde confluyen
Broadway y la Séptima Avenida.
Fue aquí donde él me vio,
donde narró la crónica
de este instante en que estoy evocándolo.
Aquí, entre anuncios luminosos,
en la ciudad de Nueva York.
De "Cuaderno de Nueva York" 1998
viernes, 25 de abril de 2008
Carmen McRae 1960s
Niñas va por vosotras! "En un día anodino cosas dulces". Vaya frescura de voz... os quiero!
jueves, 24 de abril de 2008
Three Deuces

“Song is the wind time of memory”
James Maher
Tal vez estoy en 1944. Paseo por una calle que supongo que es La Calle. No lo sé por las luces de los clubs, ni por la gente que corre alborotada de uno a otro. Lo sé por el viento. El viento que sale arrasador de una de las siete puertas. El viento que compite con otros vientos. El viento que no tiene rival y que me llama como si fuera el mismo flautista de Hamelin. El viento de Bird.
Suena de fondo Groovin High. Tal vez estoy en 1944. Distingo ahora la trompeta de Guillespie. Duelo de vientos dirigiendo mis pasos autómatas hacia el Three deuces. Entro y oigo humo, veo humo, inhalo humo. Un humo denso y espeso que rodea los pocos focos que apuntan al quinteto. Una pequeña plataforma. Los músicos amontonados. La sala llena de rostros. Intento buscar un asiento vacío. Un lugar donde incorporarme al cuerpo de la multitud que me engulle. Llevo mi saxofón conmigo y es mi único pasaporte. Un saxo alto y una dosis. Tiemblo. Creo como Bird que uno entra en casa cuando tiene una aguja clavada en el brazo.
Hace un par de años que emulo sus solos. Quiero tocar como Bird. Ser como Bird. Tal vez estoy en 1944. El mundo está en guerra. Los muchachos al otro lado del atlántico bailan swing a escondidas. La palabra jazz está prohibida por los nazis. Aquí el jazz es ahora bop. Busca aires nuevos. Como todos los franceses y alemanes que bailan en nombre de la libertad. Como todos los boppers que escuchamos discos para escapar de la miseria. Como ella que ahora entra en la sala y deja salir su viento de tristeza con Strange Fruit. El silencio es nuestra forma de respeto a Lady Day. Callamos todos.
Estreno traje negro. Camisa blanca, sombrero nuevo. Todo lo que la mayoría blanca puede permitirse. Lo que les está prohibido a los que llaman “gente de color”. Tal vez estoy en 1944 y aún reina el infierno de la segregación. Pero el jazz no es así. El jazz es furia, viento. El viento que agita los manteles blancos y rojos al ritmo de las palmas de todas las manos. El que mueve el humo de todos los cigarros. Está prohibido el Lindy hop, han cerrado el Savoy y ya no se nos permite bailar juntos. Pero soñar juntos sí. Hacer el amor juntos sí. Morirse juntos fumando marihuana y escuchando Koko o Billie’s Bounce de Bird. Eso no pueden evitarlo.
Tal vez estoy en 1944 y soy un hombre blanco adicto a la heroína. Tal vez trabajo en una oficina y soy un abnegado padre de familia. Tal vez de noche me gusta volar. Venir al Three Deuces normalmente solo. Ganarme mi espacio entre el humo y la multitud de sombreros. Acariciar con la vista a alguna chica nueva. Mirar la sonrisa traviesa de Bird, las enormes mejillas de Dizzy y soñar, soñar por última vez, por si mañana muero, que suena un saxofón increíble y que, cuando sopla el viento, yo soy negro.
Apéndice- Three Deuces.
Bird. Bombillas blancas en la puerta. Mínimo un saxo alto y uno tenor. 1944. Calle 52 ¿Miles Davis? 18 años. Humo. Marihuana. Heroína. Mujeres. Flores en el pelo. Whisky solo. Ron. Focos rojos o azules. Luz escasa. Humo de nuevo. Mucho. Lady Day. Lágrimas. Risas. Guillespie. Una boina y unas gafas negras de pasta. Viento. Viento negro. Jazz. Be bop.
lunes, 21 de abril de 2008
La escalera

domingo, 20 de abril de 2008
sábado, 19 de abril de 2008
La pasión de Morgana

Creo que nací con el deseo bramando en mi boca. Vine al mundo desnuda y, desde entonces, deseé el contacto del aire con mi piel. Cuando me visto - mejor dicho, cuando me disfrazo, porque mi único vestido es mi cuerpo- sólo deseo exagerar lo que hay debajo del ropaje: medias con liguero que se caerán tarde o temprano, faldas llamativas fáciles de desatar, zapatos fetiche que esconden la verdadera lujuria de mis pies, e incluso el rouge exagerado de mis labios que solamente resalta la carne que hay debajo, lista para ser besada, mordida, abandonada.
El abandono es lo que más aviva mi deseo. No puedo desear nada que permanezca, un hombre o mujer que decida quedarse a mi lado está predestinado a morir o al suicidio (y ya van dos a pesar de mis 23 años). Por eso elijo concienzudamente: intelectuales egocéntricos que sólo pueden enamorarse de sí mismos o artistas histriónicos que tienen en su disciplina su único amor. No quiero que la vida me depare más sorpresas.
En mis momentos bajos soy adicta al sexo de todo tipo y a la adulación. Mi pubis desnudo (tengo fobia al vello desde que era niña) acoge y arremete con todo lo que se le ponga por delante. Y es que, cuando una se siente lodo, es el deseo del otro lo que la con vierte en estatua y de ahí en cuerpo. Como buena Ave Fénix renazco al contacto del semen o del flujo gustoso de alguna mujer; eso sí, siempre mayores que yo, que me sigo considerando una niña.
Mi deseo más escondido es el de disfrutar un número par de veces de la sensación de saciedad de todo aquello que se asemeja a la perfección; por eso escucho dos veces la misma pieza, releo dos veces la misma página e incluso tengo mis orgasmos en número par. Aunque hay algo en mi vida que parece romper esta tradición y no es así: un viejo sillón negro de lectura (heredado de mi abuelo) y un pendiente solitario de perla negra, que hace pareja con el sillón de cuero, y que es la única pieza que soporta mi cuerpo cuando me sumerjo en la más febril de mis pasiones: una buena lectura poética a ritmo de jazz.
jueves, 17 de abril de 2008
Vacío (poema inacabado)

Fantasma Azul, autor Wols
del abrigo,
los fantasmas que pasean famélicos tras un pedazo de desvarío
que llevarse a la boca,
aquéllos que prefirieron como Rimbaud retirarse a tiempo,
aquéllos que eligieron como Bartleby callarse para siempre.
El vacío es la sustancia gris de la que se componen las botellas.
El vacío es lo único que nos llena.
Alguien ha dejado salir nuestra colla de perros muertos.
Le estamos eternamente agradecidas porque hemos vuelto a creernos profetas.
Le estamos ampliamente agradecidas
a pesar de haber prometido callar su nombre para siempre.
Siempre es la única palabra posible cuando vuelve la llaga.
El sexo de la llaga es el más apetecible de todos
y por eso supura,
el sexo de la llaga es un varón escondido en un sexo.
Recordamos que odiamos hacer el amor con este varón.
Pero ya nada importa
la venganza produce placer
y la vida sigue.
Sigue la corriente empujándonos a nadar boca arriba,
siguen las montañas regalándonos la aspereza de la cumbre,
sigue la serpiente enroscándose en nuestras piernas
y el jinete del caballo bayo empeñado en llevarnos hasta el Apocalipsis…
A veces
ya no somos capaces de llorar.
domingo, 13 de abril de 2008
DANZAterapia




