sábado, 16 de febrero de 2008

REFLEXIÓN sin foto

Sábado 16 Febrero

(Enrique Morente- Estrella)

Día nulo. Me pregunto si una buena fiesta podrá salvar esta sensación de paz-tedio que me asusta. ¿Estaré de verdad envejeciendo? ¿Tan salvaje es la sensación de temor que nos inculcan para luchar de esta manera anti-natura contra el paso del tiempo? Enrique Morente canta un himno a una tierra que casi siento mía: “abramos nuevos caminos con pisadas verdes y blancas…que vuelvan los labradores de tierras abandonadas”. Morente se equivoca, mi padre no volverá jamás. Ni siquiera se plantea volver. El emigrante es de donde llega. Yo tampoco quiero volver. Huyo del sur porque allí ahora reinan la tristeza y la resignación. Allí realmente envejezco, envejecen e incluso se mueren. “ay, tú vienes vendiendo flores… hasta que la noche llegue”. Temo a la noche cuando estoy lejos. La noche cubre y oculta. Siete de la mañana, pregunto ¿sigue vivo? De día, hasta la muerte está más cerca. De día vuelan los trenes y una puede llegar al tanatorio con los ojos llenos de lágrimas directa desde la estación. Morena, Morena mía porqué te fuiste sin que me pudiera despedir. Qué guapa estás en la foto. El Dios en quien tanto creías te guarde en el cielo. “Ay, ay, me faltan las fuerzas, ay, ya no puedo más” “El tronco siente el dolor cuando se corta una rama”. Cojeo. Pero puedo bailar alegrías sentada frente al portátil, e incluso en el suelo. Mi profe de danza dice que bailo como una serpiente. Hace tiempo que me gustan las serpientes. Reptar, besar el suelo. Yo que siempre fui una mujer-ala, aquí estoy con las venas hechas raíces tan profundas que hasta quiero reproducirme. Creo que sí, que estoy envejeciendo. Aceptando una nueva etapa de mi vida. Nada que se pueda acallar con una fiesta. Cuando el vientre y los pechos están tan fértiles que abruman. Dejo de lado a la niña que fui y canto “canto para que se me vayan las fatiguillas y las penas que me van aniquilando, la gente anda diciendo y yo sigo por mi camino que las nubes las destruye el viento”.

3 comentarios:

Maga Despistada dijo...

Ese viraje es necesario para seguir viviendo sin ese mundo de cartón piedra. Es entonces cuando la vida empieza de verdad. Adelante, rubiales.

Mónica González Caldeiro dijo...

Verás, lilith, que esa sensación que se antoja arrolladora tomará un rumbo nuevo con la fertilidad intensa. Lejos de verte más vieja, te rejuvenecerá, te hará feliz.

El día anterior a hablar contigo sufrí un ataque de pánico, y me recomfortó oirte. Hay días vacíos, pero otros nos despiertan con la sensación inmensa de que la vida es hermosa, muy a pesar de todo. Cuando me siento inútil, inmóvil, giro la mirada y alguien detrás de mí grita "¡Mamá!" y sé que las aguas vuelven a su cauce.

LILITH dijo...

Hermanas a pesar de la distancia me siento muy unida a vosotras, gracias por estar siempre ahí,
os quiero mucho!