domingo, 25 de enero de 2009

Paseante nocturna




En la ciudad eterna, envuelta en brumas, abrazando la historia, diluída entre piedras y columnas, mimetizada con un paisaje urbano que da vértigo de tanta belleza. En la ciudad eterna, buscando el claroscuro que da color a la vida, enamorándome de las estatuas, hablando en verso. Sobre los negros adoquines, bajo las luces solitarias de farolas naranjas, mi alma (etrusca, romana, renacentista, barroca), mi alma vieja (las que me conocéis bien sabréis por qué lo digo) busca el agua purificadora que brota incesante de cada una de sus fuentes.

8 comentarios:

SERHUMANA dijo...

Una lectora nocturna te saluda, a ti paseante.
Que yo no te conozco bien, me intriga esto del "alma vieja", con lo que me gusta pensar en las almas!!!!!!!!!!!!

Maga Despistada dijo...

;) Conocer a personas con esa sensibilidad desbordante es un auténtico privilegio. Aún tenemos que estrenar otro cuaderno para compartir. Un abrazo

martin dijo...

me ecantaría ser una paseante nocturna..

Diego dijo...

Siempre es una alegría volver a leerte. Y esa ciudad... su eterna mirada está condenada a vernos pasar como sucesiones de un solo día. Espero que escribas algo sobre tus viajes. Un abrazo.

Miss Morpheus dijo...

Recuerdo paseos nocturnos sobre esos negros adoquines mojados por la lluvia. El frío que se colaba en los huesos y los cafés que templaban el cuerpo mientras conversaba buscando el calor de las estufas en las terrazas.

A pesar de la bruma y el desenfoque, tu sonrisa lo dice todo.

Un abrazo.

Eumitz dijo...

Entre callejas y versos de medianoche
Mi alma parece siniestra,
Mas la Luna le otorga una belleza
Al ruiseñor le creo la sentencia...


Inspira tu texto, como podrás darte cuenta por los demás comentarios.
Muy padre.

Eumitz dijo...

Entre callejas y versos de medianoche
Mi alma parece siniestra,
Mas la Luna le otorga una belleza
Al ruiseñor le creo la sentencia...


Inspira tu texto, como podrás darte cuenta por los demás comentarios.
Muy padre.

Fernando García-Lima dijo...

Qué envidia, de viaje en enero... Está bonita Roma como la describes :-)

Beso