lunes, 28 de enero de 2008

AULLIDO VAGINAL PARA ALLEN GINSBERG (A)


Foto : Objetos-de-ensueño- Madoz


(He visto a la mejores mujeres de mi generación
re-construidas por la locura)


Contigo Allen,
levitaremos en las montañas del señor Mr Perfecto
a pesar de su cara de cuadro.

Huiremos del siglo que nos tocó vivir,
de un modo intermitente,
sin olvidar la prisa obscena y el deseo insatisfecho.
(Los deseos satisfechos, no sirven, no cumplen su función).

Amargamente emprenderemos el camino al ascensor,
sabiendo que todo nos pertenece
porque nos rodea,
aunque seamos nosotras quienes nos hayamos erigido
centros de la circunferencia, final y origen mismo de la nada.

La vida nos sorprenderá enroscando sacacorchos en el lodo,
instrumentos metálicos sin principio ni fin,
ventrílocuos del dolor.

Lloraremos y vomitaremos, en dos tiempos,
al compás del vals interminable
de “todo ya” o “nunca”.

Creeremos,
creeremos en el maldito amor
que nos sodomiza con urgencia de pared
(le daremos la cara y no la espalda)
viajaremos, siempre marcha atrás,
masturbándonos con la nostalgia
de un cabello rubio enroscado en el dedo.

Seremos,
seremos porque alguien sin ilusión alguna,
alguien inapetente (herido de vacío),
nos llamará por el nombre
y no podremos decir sí.

No es el nuevo sí.

No sucumbiremos a las cicatrices absurdas
causadas por las astillas de las sillas
donde dejamos caer nuestras vaginas vírgenes
hambrientas de nuevas emociones.

No es el nuevo sí.

No derramaremos nuestro flujo cerebral
en las mentes desagradecidas
de los machos cabríos impotentes.

No es el nuevo sí.

No buscaremos células, desorbitadas de placer,
arrastrándonos a la cama con pinta
de mañana de domingo.

No seremos violines, sino saxos,
no seremos ángeles, sino alas
negras, cortadas a imagen y semejanza
del abismo papirofléxico
donde un día nos precipitamos.

No es el nuevo sí.

No subiremos por la escala metálica del dolor
con la impresión de alcanzar la eternidad
en los doce segundos del orgasmo.
No cronometraremos los orgasmos.

No adoraremos las lenguas ajenas
a falta de presupuesto en las propias,
y no nos limitaremos a observar la vida
con cara de postre, relamiéndonos
los labios que habremos alcanzado
al besar la ajenidad.

Seremos,
seremos las diosas del espejo,
las reinas del mambo,
adictas a los pantalones falda de corte hermafrodita,
que nos entregan el único poder
que aún les resta a ellos:
... la presencia del falo.

3 comentarios:

Mónica González Caldeiro dijo...

Pero el falo ya no es poderoso porque en el útero se alberga el inmenso don de reproducir nuevos mundos. El pene escupe/excluye, la vagina abraza y crea (alegato feminista).

LILITH dijo...

je,je, gracias por el alegato guapísima, lo del falo del viejo poema era en sentido irónico, aunque su mérito tiene, no? a mí (fuera mitos ahora)me siguen encantando, y sus amos, je,je

Mónica González Caldeiro dijo...

Debo de ser yo que estoy recogida en la maternidad, en una época de mi vida muy uterina (y femenina). Nuevas fetichizaciones llegarán con tiempos de cambio (jeje).