viernes, 4 de abril de 2008

Poética I




Este poema un día me salvó la vida, acabo de reencontrarme con él y me apetece compartirlo.

I have seen a woman sitting
between the stove and the stars
her fingers singed from snuffing out the candles
of pure theory Finger and thumb: both scorched:
I have felt that sacred wax blister my hand.
[1]

ADRIENNE RICH



Desabrochar, poco a poco, la poética de la vida,
ver -sin dar demasiada importancia-
el número de botones que no concuerdan
con la realidad y no asustarse,
dejar de buscar el pasado en las lámparas
de mi ombligo y
borrar los rastros de semen,
que ya no aportan nada, como primera prioridad.

Dejar de soñar con recuerdos de pelo largo,
aunque den las seis de la mañana,
(diagnóstico: insomnio crónico desnaturalizado)
porque un blues puede y no debe ser cárcel,
sino río, aunque todo desemboque en el mar
que –por una vez y aunque nos pese (sigo siendo
sencillamente manriqueña)- nos invita
a vivir.

Perder el hilo de los versos y el de Ariadna,
asesinar a la Penélope que cose y descose tres
veces tres la misma historia,
llorar porque he querido tanto a quien se fue,
que tengo los ojos morados.

Y no hablo de amor sino de sueños.

Saber que una no está loca por nadie,
(aquí si hablo de amor),
pero que la vida es más que una poética
insalvable que limita
y que, por una vez, se deben separar
los dos catetos del triángulo (o eran tres):
obra, sueño y realidad.


Buscar en la hipotenusa
-que une lo imposible- cualquier
respuesta que amarre a la mediocridad
y después meter las manos en el bolsillo
y sacar la arena del desierto,
una y otra vez,
como hace diez años,
hasta formar con saliva y con lágrimas
la masa indisoluble
de los ladrillos de mi nueva casa.

A los que se empeñaron
en explicarme teorías
(casualmente eran hombres):
que yo también apago con los dedos la vela
a pesar de las llagas.

[1] He visto a una mujer sentada/ entre la estifa y las estrellas/ sus dedos chamuscados de apagar las velas/ de la pura teoría Índice y pulgar: los dos quemados:/ he sentido esta cera sagrada levantarme ampollas en la mano.

2 comentarios:

Maga Despistada dijo...

Es muy auténtico. Me ha gustado, recítalo mañana.

Mónica González Caldeiro dijo...

Ahora mismo, no habría podido leer nada mejor.

I do agree with you.

Gracias, Lilith,